“Descubrimiento inesperado”: una cita con el universo creativo de José “Pepe” Games 

Hasta el 6 de noviembre el Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Rosario exhibe la muestra “Descubrimiento inesperado”, del arquitecto y artista visual José “Pepe” Games, que reúne una serie de dibujos, pinturas y exploraciones visuales. En esta nota, el autor nos cuenta cómo concibe el vínculo entre la arquitectura y estas manifestaciones artísticas y cuáles son las motivaciones y características de estas obras que pueden visitarse en el SUM del Colegio.

por La Gaceta Arquitectura

por La Gaceta Arquitectura

Junto a su familia, y entre amigos y colegas, el arquitecto y artista visual santafesino José “Pepe” Games asistió el pasado viernes 2 de octubre en el SUM del Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Rosario a la inauguración de “Descubrimiento inesperado”, la muestra itinerante que reúne una serie de dibujos, pinturas y exploraciones visuales de su autoría.

El itinerario de esta muestra tuvo como punto de partida el Colegio de Arquitectura y Urbanismo Distrito 1-Santa Fe, luego continuó con el Distrito 5, Rafaela y, ahora es el turno del Distrito 2-Rosario, donde permanecerá abierta al público hasta el viernes 6 de noviembre.

Tal como reza el texto de sala, la muestra de este arquitecto, docente y creador “exhibe obras que durante años permanecieron fuera del circuito expositivo y nos invita a descubrir otra dimensión de su recorrido artístico”.

La obra de José Games se presenta como un diálogo permanente entre arquitectura, morfología y artes visuales, donde la observación, el dibujo y la experimentación construyen un lenguaje propio. 

En diálogo con La Gaceta Arquitectura, Games compartió definiciones sobre el modo en que entiende el vínculo entre la arquitectura, y expresiones como la pintura y el dibujo. En la charla, repasó los años de formación académica y cómo despertó en él un particular interés por la morfología y la observación. 

—¿Cómo influyó la formación académica en tu interés por las formas y sus posibilidades expresivas, que es algo muy presente en tus obras?

—Yo siempre estuve trabajando, dibujando y pintando en el ámbito de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica de Santa Fe. Estuve muchos años como estudiante y como ayudante de Cátedra en la materia de Morfología. 

Siempre tuvimos allí un espacio donde la morfología y la arquitectura eran tan esenciales como el dibujo a mano alzada. Teníamos morfología de la arquitectura y de la naturaleza, trabajando mucho sobre las formas que nos rodean. 

Cuando dimos “morfología del color” abordamos en profundidad , destinando medio año del cursado en la facultad,  un sistema para desarrollar el color moderno, con detalles increíbles. Creo que si algo sé de dibujo y de pintura, es gracias a lo que aprendí en la universidad. 

—¿Qué despertó en vos, y cómo se desarrolló, la inquietud por la pintura y el dibujo?

—Por un hermano mayor, que tenía dos años más que yo, y al que siempre le gustó dibujar. De hecho estudió dibujo. Lo hacía muy bien, con mucha dedicación, y yo lo observaba mucho. 

En realidad, es algo muy de mi familia. De muy chicos empezamos a usar el color y a dibujar en casa. Eso es lo que me animó a seguir haciéndolo. El dibujo siempre fue como una especie de alivio. 

La arquitectura, la pintura y el dibujo, y también la búsqueda de formas, son cosas que van muy unidas y que son permanentes. Eso te lleva a que te pongas muy inquieto y a querer conocer muchas cosas. 

Es decir, esa inquietud te lleva a no quedarte conforme con lo inmediato; te impulsa a viajar, a ir a los museos, a querer buscar más. 

—¿Qué elementos y características identificás como recurrentes en tus obras?

—La figura humana es una de las principales. Tratar de expresar la figura humana de formas diferentes, tratar de llegar a algo que mejore lo anterior. Ese es un ejercicio que está presente en mi trabajo.

Yo creo que existe una necesidad imperiosa de ir mejorando lo poco que uno hace, o lo poco que a uno le ocurre. Entonces, empieza la creación; que implica inventar, probar, y equivocarse. 

Es un ejercicio de búsqueda permanente. Cuando hacés algo, es muy difícil darlo por terminado, porque siempre encontrás algún detalle para mejorar. Esa es la forma en que asumo el dibujo y la pintura.  

—En arquitectura, cuando existe un programa, hay pautas que se deben respetar porque definen el sentido de esa obra, su finalidad. ¿Encontraste en el arte -en tu caso el dibujo y la pintura- una forma de expresarte de un modo más suelto y fluido?

—En arquitectura existen los programas, las necesidades y las funciones. Pero también está el interés en simplificar, en dar un destino siempre pensando en quiénes la van a habitar. 

No considero que la arquitectura vaya por un lado, y la pintura y el dibujo, por otro. Siempre se trata de una sola cosa. Porque hay, en la arquitectura, una respuesta a lo formal que está muy ligada a lo que vos estás haciendo permanentemente. 

Siempre depende del momento, que responde a lo que vos venís pensando y elaborando. En mi caso, ayuda mucho la observación de la naturaleza. Observar en detalle los cambios de las formas y su crecimiento. 

Es el alimento de quien va a hacer una pintura. Pintar es dibujar, una actitud creativa, es una forma muy especial y singular. Te da una sorpresa enorme, porque por ahí sale una figura inesperada.

—¿En tu arquitectura hay un énfasis en la cuestión plástica? ¿Cómo entendés el vínculo entre la arquitectura y el dibujo y la pintura?

—Yo he tenido la suerte de desarrollar una arquitectura muy particular. He ido a trabajar al interior de la provincia. Yo hice una arquitectura de sistema de viviendas, donde siempre he tratado de poner algo de color de dibujo. Por ejemplo, desarrollar un cuerpo de abertura de madera, bien hecha, con fuerza, pero que participe la cerámica, con color, con formas.

Y eso le da un valor y un significado a eso, que podría no tenerlo. O hago una galería y continúo las vigas pero no terminan cortada, termina con una forma. Son formas que te las da el espíritu de hacer. 

Hay un encuentro tan grande entre arquitectura, dibujo y pintura que yo diría que es todo una sola cosa. La arquitectura sin forma y sin color, no es arquitectura. Lo que pasa es que, para hacer esas cosas, hay que tener el espíritu de querer dar un significado. Siempre ayuda el interés por la parte formal.

—¿Qué fue lo que te decidió a exponer tus obras?

—Lo de exponer surgió por impulso de mis hijos. Mi hija menor vive en Buenos Aires, y  es una persona muy inquieta y con mucho interés por el arte. Ella me pidió unos croquis para mostrar allá, y contactó a una señora que tiene una galería en La Boca. A esta mujer le interesó mi trabajo y viajó a Santa Fe, donde pude mostrarle lo que yo estaba haciendo. Fue así que hicimos una exposición que tuvo mucho éxito, y se vendió mucho. A partir de esa muestra surgieron las ganas de seguir mostrando lo mío. 

—¿A qué alude el título de la muestra, «Descubrimiento inesperado», escrito en griego?

—En mi familia tenemos un sentimiento muy especial hacia Grecia. Tuve la oportunidad de llevar a toda mi familia para conocer esas tierras y empezamos a sentir algo especial por ese país. Empecé a estudiar griego, y todavía sigo haciéndolo. Es un idioma que te da una alegría inmensa, y te despierta cada vez mas las ganas por conocer el origen del idioma, de las palabras. Y ahí entendés el poder que tuvo el idioma y el espíritu griego en la forma. De ese vínculo tan fuerte, se nos pegaron términos griegos en la familia. Y ese término viene de ahí. 

—¿Qué significa exponer tu obra en Rosario?

—Mis orígenes por parte de mi madre son de Rosario. Siempre me pareció algo muy importante de Rosario el hecho de que cuando proponés algo, te responden «cuándo empezamos». Es una ciudad en la que encuentro mucho entusiasmo. Además, en esa ciudad yo tuve la oportunidad de desarrollar una comisión de arquitectos jóvenes que defienden el patrimonio y las buenas formas, y que entiende que hay un valor en lo que el otro ha hecho. Yo sigo sintiendo muy cerca todo eso.