Gabi López analiza las tendencias 2027 en cocinas y baños

En su reciente visita al Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Rosario, la diseñadora de interiores y especialista en sociología del diseño Gabi López dialogó con La Gaceta y centró su análisis de tendencias en dos espacios específicos del hogar: la cocina y el baño. Conocé las materialidades, los diseños y los planteos de iluminación predominantes, y a qué hábitos y expectativas de sus habitantes responden.

por La Gaceta Arquitectura

Tal como ocurrió el año pasado, la presentación de la diseñadora de interiores e investigadora Gabi López en el Auditorio del Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Rosario reunió a una gran cantidad de público interesado en conocer su informe anual de tendencias.

En aquella primera oportunidad, Gabi López dialogó con La Gaceta Arquitectura sobre los criterios y metodologías que utiliza para esta tarea y qué aporta su especialización en Sociología del Diseño (Fadu) en la “lectura” de los fenómenos sociales que impulsan los cambios en el diseño de interiores, en el diseño industrial, y en las proyectuales que se vinculan con la arquitectura.

En la charla del 14 de octubre pasado, Gabi López comentó algunas experiencias de sus viajes recientes por las bienales y exposiciones internacionales donde las principales marcas de los diversos rubros muestran lo que está pasando, lo que se impone. 

En su análisis, decidió centrarse en las tendencias que observó con mucha potencia en las cocinas y los baños; dos espacios en los que observó un marcado protagonismo respecto de las otras áreas de la casa, con la incorporación de diseños, texturas, materialidades y dispositivos tecnológicos al servicio de un nuevo perfil de usuario.

—¿Qué características de las cocinas captaron tu atención y te permitieron señalarlas como tendencia?

—En las cocinas, se observó una intención por llevarla a un status super elegante. Hay un trabajo muy pormenorizado de todos los detalles de ese espacio. Vimos el desarrollo de herrajes muy específicos adaptados para que puedan ser incrustados en materiales duros, como la piedra.

Morfológicamente, todas las marcas presentaron cocinas con curvas, con formas redondeadas. Perdió protagonismo la cocina ortogonal con ángulos de 90 grados. Todo es redondeado, incluso el desarrollo de los herrajes. 

Hay mucho muro curvo en las casas , y revestimientos que siguen esa línea, entonces las islas son muy aerodinámicas, muy curvas. Está muy consolidada esta tendencia en las cocinas. 

—¿Y qué observaron en la iluminación de las cocinas?

—En iluminación, se destaca el desarrollo de escenas. Hay iluminación por capas para lograr mayor profundidad. Hay una apuesta creativa en la iluminación. Es tendencia la aparición de artefactos tecnológicos para la cocina de menores dimensiones, muy bellos, para la cocina. 

Vimos perfilería muy finita con luces que iluminan barriendo una isla con una luz hacia abajo, y proyectando hacia arriba en forma bidireccional, con la intención de lograr una escena. 

Hoy, la cocina le disputa protagonismo al área principal de la casa, a la que se reserva para estar y encontrarse a charlar. Y lo hace con el mismo tratamiento en cuanto a la iluminación; con una capa escenográfica de iluminación, una capa intermedia, y una capa de luz funcional. 

—¿En qué se evidencia ese protagonismo que va ganando la cocina como espacio? ¿Qué otros recursos, además de la iluminación, ayudan a esta tendencia?

—La iluminación de muchas capas que son producto de las diferentes escenas que se pueden vivir en una cocina, que antes era meramente funcional y ya no. Otro aspecto que está en franco desarrollo es el sector de las alzadas; el espacio comprendido entre la mesada y las alacenas. 

Hay marcas como Valcucine, que desarrollaron cosas muy interesantes. A las mesadas, que habitualmente tienen 60 centímetros de profundidad, le están sumando otros 30, y en esa profundidad adicional generan una situación con accesorios para guardar, con condimentos, cuchillos, y distintos elementos. 

Esa marca desarrolló una estantería nueva con unos parantes de aluminio muy finitos que también se usa para generar una iluminación específica, de tomas, de estantes. Es decir, pasan cosas en la alzada, que ahora se piensa como un espacio para usar.

Se evidencia un aprovechamiento de todos los espacios de la cocina con rangos escenográficos, y con mucho trabajo en el diseño de los materiales. Últimamente veíamos mucho el varillado de madera, pero ahora también se está viendo mucho el varillado en piedra. 

Modulnova presentó una isla totalmente ranurada en horizontal en travertino titanio, con todo un diseño en esa trama. Eso habla de la puesta del foco en la materialidad, en la tecnología, y también en la sensorialidad, porque hay mucho material y texturas para tocar. 

—¿Observan un retiro del minimalismo como concepto dominante?

—El minimalismo está. Porque la cocina que desaparece es minimalista en cierto modo. Porque cuando se cierran esas puertas, que son herrajes, lo que queda es un muro revestido. O sea, la cocina desaparece. 

Es decir, la cocina está súper integrada a las áreas de estar en casas minimalistas y contemporáneas. Los herrajes de la marca BLUM, en sus modelos Revego 1 y 2, son puertas panelables de doble hoja que al empujarlas se pliegan en dos hojas sobre sí mismas y, sobre un riel, se meten en los laterales de la cocina. 

En Europa vimos paneles de chapa de madera natural de alturas muy pronunciadas, pero con un herraje cuya tecnología y diseño permiten un deslizamiento muy fácil. Esto permite abrir y cerrar ese espacio en muy poco tiempo. 

En cuanto a las islas de la cocina, la curva es la protagonista con diseños muy aerodinámicos que se asemejan a los autos de Fórmula Uno. De hecho, hay diseñadores que proyectan para cocinas, como Pininfarina o Snaidero. 

—¿Y qué tendencias vieron en los baños?

—En baños empezamos a ver una tendencia hablándonos de qué está hoy en la cabeza del consumidor, que es vivir más. Los títulos de las presentación ya hablaban de todo eso: Rituales de la longevidad, Santuario del Yo.

El baño es un espacio que viene ganando metros, cada vez más. Y ya pasó a ser el último recaudo de estar solo. El último refugio del individuo. Hay mucha tecnología de salud desarrollándose en objetos que se incorporan al baño.

Vimos mucho en ferias de lanzamiento de electrodomésticos espejos que detectan lesiones cutáneas. Aparte de reflejar tu imagen tienen otras funciones, un escaneo de la piel, y demás. Suman funciones con la inteligencia artificial,

Hay una cuestión de diagnóstico generado por distintos elementos que encontramos en el baño: balanzas a las que te subís y te mide el índice corporal, frecuencia cardíaca, presión. La gente se apoya cada vez más en estas herramientas para que sea como un médico a domicilio, y aparece en esos espacios dentro del equipamiento. 

—Pero, en ese sentido, esos baños no son refugios sino una continuidad de la dependencia a la tecnología y las preocupaciones sobre la salud. Es decir, el estrés que suelen generar estas cuestiones siguen a las personas hasta el baño…

—Con las nuevas tecnologías, y más aún con el desarrollo de la IA, cada vez más quieren cronometrar su cuerpo, quieren saber datos, seguir un protocolo de higiene, optimizar su vida. Es parte del entrenamiento. 

La empresa Gessi presentó “Rituales de la longevidad”, con una serie de duchas con diferentes intensidades de vapor para seguir protocolos de contraste de frío y calor. Salen nuevos sanitarios que son piletas pequeñas y verticales donde la gente se sumerge para recuperación muscular. 

Dentro del protocolo de la longevidad se dice que vivimos una vida demasiado confortable, que hemos cambiado los hábitos, que nuestros ancestros vivían para sobrevivir y hoy tenemos un exceso de todo. 

Salir de esa zona de confort y exponerse por unos minutos a temperaturas extremas de frío y calor, genera hormesis; que es un reseteo de las células, que tienen que recomponerse. 

Es una nueva visión de la salud generado por la vida estresada que llevamos, con cada vez más exigencias, y que se manifiesta con mucho interés en mejorar cuestiones como el estado de nuestro cuerpo, poder conciliar el sueño y respetar sus tiempos. 

Hay un inodoro que trae un dispositivo que monitorea los desechos humanos y permite detectar lesiones tempranas, duchas con burbujas que remueven las impurezas de la piel.

Otro aspecto interesante que vimos en Madrid, es el desarrollo, ya más desde lo estético y lo psicológico, que era un revestimiento de porcelanato que tenía diferentes acabados. un acabado brillante que te permitía verte en el reflejo, otro acabado más satinado para verte a medias, y otro rugoso para no verte. Y, en distintas partes del baño, se podían leer frases de autoayuda. Lo que planteaban es que los seres humanos tenemos días en que nos queremos ver porque nos sentimos lindas, días que estamos más o menos, y días en que no queremos ni mirarnos. 

Entonces, ese revestimiento respondía con diferentes acabados a estos momentos emocionales. Frases como “sos suficiente”. O sea, el concepto de salud que vemos muy presente en el baño, no escapa al plano psicológico. 

Creo que la gente tiene mucha necesidad de bienestar y simplificarse la vida. Está optimizando su consumo, consumiendo sólo lo que le es importante. Buscan que les simplifiquen la vida, porque hay mucho estrés.