No es pura espuma: vení al EME y dejate mirar por una obra que activa sueños y palabras
Este viernes 10 de abril a las 19 hs hay una nueva cita en el Espacio Mínimo Emergente del CAUD2. La convocatoria es a participar de la obra de Juana Torres "La espuma de los sueños" ampliando la mirada y poniendo a circular la palabra. La autora, un gestor cultural invitado y el curador de la muestra, abren el juego con un conversatorio. En esta nota, reflexionan sobre la relación de la obra con el público y nos anticipan algunos detalles del evento.

por La Gaceta Arquitectura
El Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Rosario inició este 2026 con una interesante propuesta del área de Cultura para el Espacio Mínimo Emergente (EME), la sala de exposiciones del edificio de avenida Belgrano 646 que, así de pequeña como es, no para de crecer en convocatoria y en influencia en la agenda cultural de la región.
A un mes de inaugurada, la muestra “La Espuma de los Sueños, el próximo viernes 10 de abril a las 19 horas se llevará a cabo en ese espacio una “activación”; un evento que buscará estimular en el público una nueva forma de relacionarse con lo que allí se exhibe y propiciar la circulación de la palabra para compartir las interpretaciones personales sobre esta obra de la artista rosarina Juana Torres.
La propia autora, el psicoanalista y gestor cultural Alfredo Cherara, y el arquitecto y escenógrafo Mariano Baima (Cultura CAUD2), estarán presentes en el EME y serán los encargados de iniciar un conversatorio en torno a la obra.
Baima, a cargo de la curaduría de la muestra, define con estas palabras la propuesta artística de Juana Torres:
“Unos catálogos Taschen y el tiempo suspendido de la pandemia detonaron en Juana Torres una exploración que encuentra en el collage su lenguaje más filoso. En estas obras, la boca —símbolo de deseo y palabra— se vuelve escenario donde lo seductor convive con lo inquietante.
Calaveras mínimas, repetidas hasta el exceso, irrumpen como una letanía visual que tensiona lo pop con la idea de lo efímero. El color es vibrante, casi publicitario, pero bajo su brillo late una ironía incisiva.
La artista articula una estética de la saturación donde belleza, consumo y mortalidad dialogan sin jerarquías. El resultado es una imagen tan atractiva como incómoda, donde la superficie seduce mientras el detalle interpela”.



Por su parte, el texto de sala elegido para esta muestra es un poema de Juana Torres que -según nos cuenta- escribió durante los días de pandemia y se le presentó casi como una revelación cuando buscaba unas palabras que ayuden a introducir al espectador en el universo de sentidos que contiene sus collages:
“Eran multitud
y no lo sabían …
Emergían como espuma blanca dibujando huecos …
habían aprendido a volar alto tan alto
hacían experimentos con sal de fruta eno .
Cuando se aburrían bajaban a la playa …
a rastrillar todo lo que encontraban .
Extrañamente metían sus colas en la espuma .
Alguien les decía – no hagan bulla – los cuernos y las olas duermen hasta muy tarde hoy !
Mientras tanto … allá a lo lejos, flotaban los frágiles huesos …
Todas las montañas entraban a las nubes y salían preguntándose …¿Qué hacemos con nuestras pasiones?”

Una tercera y última interpretación de «La Espuma de los Sueños» la aporta Alfredo Cherara con un texto que -a modo de devolución- hizo llegar a la autora tras haber asistido a la inauguración de la muestra en el EME:
SER MIRADO POR UN ARTE QUE AGUJEREA
Ejercicios de búsqueda e intimidad, necesidad de hacer algo con la nada y necesidad de mirar ese algo que vela siempre la ausencia; de eso, quizás, esté hecha la creación y el placer de mirar que exige.
La Gaceta Arquitectura dialogó con Juana Torres y Alfredo Cherara para profundizar sobre la génesis de «La Espuma de los Sueños», los conceptos e ideas que sustentan a esa obra y las técnicas empleadas. En esa breve charla, se anticiparon algunas de las reflexiones que animarán el conversatorio del próximo viernes.
—¿Cuál es el origen de esta obra y cómo la definirías?
—La obra es un collage que hice durante la pandemia. Estando encerrada en casa alguien me regaló un catálogo de Taschen; un libro impresionante en papel ilustración de calidad. Y yo estaba con la tijera pequeña de cortar hilvanes y empecé a cortar imágenes de ese catálogo.
Me daba pena cortar ese material tan lindo, con ilustraciones maravillosas, pero empecé a recortar y empezaron a surgir imágenes. Hay muchas bocas brillantes, que surgieron de un catálogo de odontología.
Son bocas abiertas con pinzas, instrumentos que usan los odontólogos. Y las corté dejando ese detalle. Yo trabajo mucho con la memoria, con el recuerdo, y cuando trabajo no sé a dónde voy. A veces me entero después de un tiempo.
Hay que aprender a tolerar la incertidumbre que eso nos produce. Es un ejercicio que requiere disciplina. Hay que aguantarse a uno mismo y no desesperarse por saber qué está pasando y qué va a pasar con la obra en la que uno trabaja.
Lo cierto es que me encantaron esas bocas enormes, con esos rojos iluminados, con ese brillo tan intenso. Entonces, me puse a escanear muchas de esas bocas para reproducirlas y hacer una repetición. Y lo hice cuidando que no se pierda ese color, ese brillo.
Cuando pasó la pandemia, me puse a pensar qué hacer, dónde mostrar esto que es pequeño y tiene muchos detalles. Y ahí apareció la idea del Espacio Mínimo Emergente, que es un lugar que conocía de haber visitado una muestra y me había encantado.
Cuando me acerqué al Colegio para hacer la propuesta de exhibir mi trabajo, apareció el concepto de “La Espuma de los Sueños”, que es una obra compuesta por seis collages y un texto de sala que es una poesía mía.
—¿Qué diálogo establece ese texto con los collages? ¿Qué lugar ocupa en la obra en términos conceptuales?
Yo me animé a mostrar una poesía mía que se abre a las imágenes. Hay un maridaje entre el collage y la poesía. Yo empecé a escribir en pandemia, también. Y pensando en qué escribir para el texto de sala pasó algo muy curioso: en la mesa de trabajo de mi madre -también artista-, de pronto empecé a revisar cuadernos donde escribí mis poesías en los tiempos de pandemia y me detuve en una que se llama “La playa”. Y esa poesía terminó siendo el texto de sala.

—¿Cómo se gestó la idea de realizar un conversatorio como activación de la muestra el próximo 10 de abril?
—Con Alfredo Cherara nos encontramos en algunas muestras antes de inaugurar la mía en el EME. Yo le había contado que iba a exponer mi obra. Y no sólo fue uno de los primeros en visitarla sino que al otro día me hizo una devolución por Whatsapp que me pareció muy interesante.
Las palabras de Alfredo en ese mensaje aportan una visión un tanto freudiana sobre la muestra, con la relación entre la vida y la muerte, que es algo que yo no había trabajado.
Eso me llevó a pensar en utilizar esos conceptos como idea central para un conversatorio en el propio Espacio Mínimo Emergente, que es lo que finalmente vamos a hacer junto a Alfredo y Mariano Baima, quién estuvo a cargo de la curaduría y quien tiene mucho para decir sobre el lugar donde se exhibe la obra.
—Alfredo: ¿Qué viste en la muestra de Juana que te llevó a escribirle un mensaje al día siguiente?
—A mí siempre me interesa pensar en qué ve uno cuando ve una obra de arte; qué hay allí que te cautiva la mirada. Y está esa idea muy psicoanalítica de que es la obra la que te ve a vos. Eso fue lo que me convocó a pensar en esos collage como sueños.
El collage tiene mucho que ver con los sueños, porque es un recorte de muchas cosas que están puestas tal como ocurre en un sueño. Es decir, está construido con pedazos de realidades que pueden ser de ahora, de ayer, de la semana pasada, o de hace treinta años. Eso me llamó la atención y me motivó a hacerle un comentario a Juana.

—¿Y la espuma también puede entenderse como una especie de residuo de esos sueños?
La espuma, al igual que los sueños, es algo efímero. Al sueño lo recordás en el momento y enseguida lo olvidás. Y la espuma también, aparece y se va. Y esa simetría que tienen los sueños y la espuma, también la tiene el collage.
La espuma y el collage, que son las obras, y que también son sueños. Es lógico que cada persona va a hacer una lectura de la obra que no tiene por qué coincidir con la mía. Eso es lo interesante que tienen las muestras, porque las obras no son genéricas.
La idea de este conversatorio es que cada uno venga a ver qué les pasa con esas obras que los miran a ellos. Porque cada obra te mira. Y de esa mirada, cada uno saca algo particular.
Ahora la gente no mira las obras. Se pone frente a ellas y les saca fotos para luego mirar las fotos de la obra. Pero hay que tomarse el tiempo y quedarse mirando para lograr que la obra te mire.
Hay que venir a las muestras de obras, a lugares como el Espacio Mínimo Emergente. Porque ahí los cuerpos tienen que circular. Y lo que pasa allí no tiene nada que ver con lo que nos ofrece un celular o una web.




